jueves, 30 de agosto de 2012
Apple abusa de las patentes
jueves, 23 de agosto de 2012
¿Qué hacemos con las renovables?
viernes, 29 de junio de 2012
Salir de la crisis (II)
miércoles, 20 de junio de 2012
Salir de la crisis (I)
miércoles, 11 de abril de 2012
Recortes y repagos
martes, 17 de enero de 2012
Nos suben los impuestos
Y no es que piense que haya que dejar de pagar impuestos. Hasta yo soy consciente de que es la única forma de financiar el gasto público. Lo que sí me parece es que, si no hay suficiente dinero para financiar ese gasto público, lo que hay que hacer es reducirlo, no intentar buscar fuentes adicionales de financiación. Como escuché en algún lugar, los años de bonanza económica se aprovecharon para incurrir en una serie de gastos superfluos, financiados por el abundante dinero circulante; pero ahora que no existe ese dinero, en lugar de regresar a los niveles de gasto anteriores al boom, lo que se pretende es sangrar (más) a los contribuyentes para poder mantener una estructura pública completamente insostenible.
Porque aumentar los impuestos en épocas de vacas flacas implica asumir que las nóminas de los ciudadanos son una especie de cornucopia de la que se puede sacar ilimitadamente según las necesidades del gobierno de turno. No entienden que los recortes que ellos no quieren hacer deben ser, finalmente, asumidos por los ciudadanos que ven cómo cada vez tienen menos dinero en su nómina. Que no poder pagar un seguro médico complementario de la Seguridad Social es un recorte en Sanidad; que no poder comprar determinado material didáctico para los niños es un recorte en Educación; que no poder asistir a un concierto, o visitar una exposición es un recorte en Cultura…
Dicen ahora que no hay más remedio. Que se han encontrado con un agujero más grande de lo que preveían y que sólo con los recortes que van a hacer no bastará para contener el déficit. Pero yo sí creo que hay más remedio. Yo sí creo que hay mucho gasto público del que tirar antes de saquear las nóminas de los ciudadanos. Yo sí creo que deberíamos negarnos a pagar más impuestos; personalmente, yo me niego a pagar más impuestos…
- Mientras se sigan financiando con ellos partidos políticos, sindicatos y patronales varias.
- Mientras se sigan subvencionando actividades antieconómicas, como energías alternativas, coches eléctricos, obras de teatro, películas de cine y comercios justos varios. El que quiera alguno de esos productos, que lo pague.
- Mientras siga vigente el 1% cultural. Para el que no lo sepa, es la obligación que tienen todas las empresas concesionarias de obra pública de dedicar al menos el 1% de la concesión a obras de conservación del patrimonio cultural. Al final, en lo que se traduce esto es en un sobrecoste de la obra y en una puerta abierta a la corrupción y el trinque.
- Mientras siga siendo obligatorio “adornar” las obras y edificios públicos con “obras de arte” de “artistas” nacionales. Estoy harto de ver enormes bodrios de cientos de miles de euros en todas y cada una de las rotondas por las que paso.
- Mientras siga habiendo una sola televisión pública, nacional, autonómica o local. Si es rentable, se subasta, y si no lo es, se cierra y se libera el espacio radioeléctrico que ocupaba para otras televisiones (lo mismo aplica para las radios).
- Mientras se sigan contratando cantantes de relumbrón para que amenicen nuestras fiestas populares; es más: mientras se sigan pagando con cargo a los presupuestos municipales las mil y una fiestas patronales de los mil y un pueblos de España.
- Mientras se siga llevando a los jubilados a veranear a Benidorm y a los jóvenes a esquiar a Formigal.
- Mientras se siga financiando, con la excusa de la ayuda al Tercer Mundo, a todas las dictaduras bananeras que en el mundo existen.
- Mientras haya una sola ONG que sobreviva gracias al dinero público (¿NG no significaba No Gubernamental?).
- Mientras haya una sola embajada, o delegación comercial, o como quieran llamarla, de cualquier comunidad autónoma, provincia o localidad, en el extranjero. Para eso tenemos una amplísima red de embajadas y consulados dependientes del Ministerio de Asuntos Exteriores.
- Mientras sigamos teniendo trece ministerios. ¿No están transferidas casi todas las competencias a las comunidades autónomas?
- Mientras siga existiendo el Instituto Nacional de Empleo y sus diecisiete réplicas.
- Mientras siga existiendo un Congreso de los Diputados y un Senado. Con uno de los dos basta.
- Mientras siga habiendo una sola empresa pública.
- Mientras los bancos sigan recibiendo dinero público (en forma de Frobs, fondos de rescate, recapitalizaciones y mamandurrias varias).
Hay más sitios de donde recortar, pero no quiero hacer esto más largo. De todas formas, creo que como muestra es suficiente. Y no se han tocado aquí ni sanidades, ni educaciones, ni pensiones, ni seguros de desempleo, ni seguridad, ni dependencias, ni transportes… Es decir, nada de lo tradicionalmente “sensible” del mal llamado Estado del Bienestar.
El problema es que, aunque me niegue a pagar más impuestos, no voy a tener más remedio que hacerlo porque, aunque yo no tengo ninguna capacidad de obligar a mi empresa a que me suba el sueldo, el Gobierno sí que tiene la capacidad de obligarme a mí a subirle el suyo. Así, a base de estacazos, no queda más remedio que subir los impuestos.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Ministrables
Andan los ánimos revueltos en la calle Génova. Se acerca el momento en el que el nuevo gobierno deberá tomar posesión para enfrentarse a la que es, probablemente, la mayor crisis social, política y económica del último siglo. No hay ninguna garantía de que el intento vaya a acabar en éxito, pero dependerá, en gran medida, de los nombres que vayan a hacerse cargo de los puestos de relevancia.
Todos los medios están manejando sus propias listas, haciendo sus quinielas, incapaces de penetrar en el insondable cuaderno azul de Aznar que ahora tiene Rajoy. ¿Quién estará apuntado en esa libreta? De los nombres que contenga dependerá, muy probablemente, la forma que tendrá el gobierno de enfrentarse a la crisis. Si Fulanito está en Economía, Menganito en Fomento y Zutanito en Trabajo, tendremos un gobierno básicamente austero; pero si están estos otros, seguramente tiraremos por la senda del gasto público, y si son los de más allá, puede que nos frían a impuestos…
La sensación de parálisis institucional que hay ahora mismo con respecto a España es tal, que cualquier rumor, cualquier insinuación, cualquier movimiento, por pequeño que sea, es inmediatamente devorado por los medios, los gobiernos extranjeros, los organismos internacionales, los “mercados”… intentando obtener una pista sobre cuál va a ser el rumbo que tomemos una vez termine el traspaso de poderes.
Los más osados intentan acudir a las fuentes. Abordan a Fulanito, Menganito y Zutanito en la calle e intentan que se les escape alguna primicia. Sin embargo, todo lo que consiguen es un lacónico “nosotros estamos igual, no sabemos nada, estamos muy nerviosos por si nos toca…”
Un momento: ¿no saben nada? ¿Están diciendo realmente que aquellos que serán ministros dentro de dos semanas todavía no saben que lo van a ser? Y, en caso de que sea así, ¿a qué esperan para saberlo? Han criticado (con toda la razón del mundo) al gobierno en funciones por no haber acelerado el traspaso de poderes, y nos enteramos de que los que se van a hacer cargo de los ministerios están de vacaciones, disfrutando de un merecido descanso después de la agotadora campaña electoral…
En una situación como la que estamos, los nombres del nuevo gabinete deberían haber estado decididos desde el día posterior a la convocatoria de elecciones. Es cierto que, por respeto al sistema democrático, esa decisión no debe hacerse pública, pero los nuevos ministros deberían estar trabajando en sus nuevas responsabilidades desde ese momento. Después, tras la victoria electoral por mayoría absoluta, la composición de ese gobierno debería haberse hecho pública de inmediato para que los ministros entrantes se encargasen del traspaso de poderes junto con los salientes.
Lo que no tiene ningún sentido es que este traspaso lo estén realizando los portavoces, mientras que la Ministra de Cultura está en Moscú de vacaciones, la Ministra de Economía está en México labrándose un futuro, el Ministro de Fomento está echando gasolina al coche y el resto… bueno: el resto de ministros ya no estaban antes tampoco, así que…
Espero sinceramente que las cosas no estén sucediendo así. Espero sinceramente que los nuevos ministros lleven trabajando, al menos, desde el mes de septiembre, y que el secretismo del que está haciendo gala Rajoy sea sólo una impostura de cara a la galería. Porque como no sea así… empezamos bien.