viernes, 15 de julio de 2011

Los mercados atacan al Euro...

...y luego resulta que los mercados son Alemania y Francia (Merkel y Sarkozy), que, casualmente, utilizan el euro como moneda. Debe de ser la primera vez en la historia que un gobierno ataca a la moneda de su país para desestabilizarla.


Pero ¿cómo hacen realmente los pérfidos mercados para atacar al euro? Pues parece que su táctica es negar la financiación a determinados países (los más débiles) para forzarlos a entrar en bancarrota. Al no haber suficiente dinero para rescatar a estos países, la Zona Euro quebraría y alguien (no se sabe exactamente quién) ganaría un montón de dinero con esta quiebra.


A mí, personalmente, me resulta difícil de comprender, porque no termino de ver a quién puede beneficiar que Europa desaparezca como “potencia económica”. El mantra de “Los Mercados” no me da ninguna pista por lo impersonal y porque no me cuadra que sacar del mercado a 400 millones de personas de alto poder adquisitivo vaya a mejorar en algo la situación de “Los Mercados”. Así que me he buscado otra explicación.


En el fondo, la economía de un país funciona como la de una familia: existen una serie de ingresos que sirven para acumular un capital que se utilizará para la adquisición de bienes o servicios, o para el ahorro.


Ahora bien: hay determinados gastos que superan la capacidad de pago al contado tanto de familias como de países; dos ejemplos típicos son la adquisición de una vivienda en el primer caso o la construcción de una línea ferroviaria de alta velocidad en el segundo. Para acometer ambos proyectos se puede confiar en el ahorro, pero eso implicaría tener una capacidad de predicción de necesidades a muy largo plazo que la mayor parte de las veces no es posible tener. La otra opción es acudir a la financiación externa, en la que una determinada entidad (un banco, un inversor o un malvado especulador) nos proporciona el dinero que necesitamos con la condición de que se lo devolvamos en un plazo determinado y con unos intereses pactados.


En otras ocasiones, no se trata de que no se sea capaz de afrontar un determinado gasto, sino que puede que sea más barato comprar hoy con el dinero de mañana. Creo que se verá más claro con un ejemplo doméstico. Supongamos que gano 100.000 euros al año y quiero comprarme un coche que vale 30.000. Podría ahorrar 2.500 euros al mes, y, al cabo de 12 meses tendría el dinero para comprarme el coche.


Ahora bien, yo tengo una previsión de que el año que viene me van a subir el sueldo un 5% y de que la inflación va a ser del 3%. Eso significa que cuando vaya a comprar el coche, éste ya no me costará 30.000 euros, sino 30.900, pero el dinero lo estaré ahorrando de mi sueldo de 100.000 euros, no del de 105.000. ¿No sería más útil comprar el coche con el precio de hoy pero con el sueldo del año que viene? Aun en el caso de que tuviese que pagar unos intereses del 1% TAE, el coche tendría un sobreprecio de tan sólo 300 euros, pero dispondría de 5.000 euros más para gastar. Si hubiese ahorrado con anterioridad a la compra, habría dispuesto de 5833 euros al mes durante un año; aplazando el pago, dispondré de 6175 durante el año que esté pagando. A todos los efectos, el coche me saldrá más barato.


El problema viene cuando mi predicción falla y no me suben el sueldo al año siguiente. En ese caso deberé afrontar, con el mismo sueldo, la compra del coche más el pago de los gastos corrientes del día a día, que, además, se habrán encarecido un 3%. Si me he dedicado a vivir al día y mi tasa de ahorro es cero, estoy en un aprieto. La única opción entonces es priorizar los pagos, por lo que utilizo mi sueldo para pagar la hipoteca (lo más importante, ya que no quiero quedarme sin casa), y utilizo la tarjeta de crédito para aplazar otros pagos, como la ropa, la comida… y ese viaje a Cancún, que me hacía mucha ilusión, y bueno, como los tipos están bajos no me supondrá mucho.


Pero llega el año siguiente y siguen sin subirme el sueldo, y el IPC se ha vuelto a ir al 3%, y los tipos de interés ya no están al 1, sino al 1,5%, y tengo que pagar los intereses de la tarjeta de crédito y no me llega el dinero, por lo que voy al banco y pido un préstamo personal al 5% para liquidar los pagos. Pero como me he acostumbrado a este ritmo de vida sigo tirando de tarjeta de crédito (esta vez para irme a esquiar a los Alpes), y cuando el año siguiente tenga que pagar los intereses me encontraré con que tampoco tengo dinero y que tengo que pedir otro préstamo para hacer frente a los pagos…


Y entonces, el malvado especulador al que le estoy pidiendo el dinero me dirá: Tiene usted una hipoteca, una tarjeta de crédito que no es capaz de pagar, un préstamo personal, y me está pidiendo otro préstamo; la experiencia me dice que es muy posible que no sea capaz de pagarme, y para cubrir ese riesgo le tengo que pedir un tipo del 8%.


Y yo acepto, porque ese viaje a Suiza me hace muchísima ilusión, y ya veremos qué pasa al año que viene, cuando me toque pagar. Y lo que pasa es que, como era previsible, no puedo. Y cuando intento repetir la jugada, pidiendo un nuevo préstamo, me dicen que nones: que o les presento un plan de racionalización de mis ingresos y gastos o no hay un duro. Y yo, que no soy capaz de renunciar al colegio de élite de mis dos niños (la educación es lo primero, oiga), ni al carísimo seguro médico privado (la salud es la salud) ni a los dos coches de lujo con sus seguros, también de lujo (es que con un coche de gama más baja voy más desprotegido) le digo al banco que, en vez de ir a cenar al Asador Chistu una vez a la semana, voy a ir una vez cada quince días.


Y el banco, por supuesto, me dice que en esas condiciones no hay dinero. Y me embargan el sueldo para pagar lo que ya debo, y eso hace que no tenga dinero para pagar la luz, el agua y el gas, con lo que me los cortan; y no tengo suficiente para pagar la hipoteca, y comienza el proceso de deshaucio…


Y entonces comienzo a protestar, porque estoy soportando el ataque de los mercados, que intentan desestabilizar mi economía, y sufro el acoso de los especuladores, que me obligaron a gastar lo que no tenía para luego cebarse en mi desgracia.


Y decido comenzar una campaña para obligar a los bancos (sí, esos malditos especuladores) a que me sigan financiando, para poder comprarme otro coche, y viajar a Cancún y a Suiza, y salir a cenar al Chistu todas las semanas…


Y el que venga detrás, que arree.

miércoles, 22 de junio de 2011

¡Calla ya, Cayo!

El señor Lara, don Cayo, está indignado.

Y como el señor Lara, don Cayo, está indignado, se ha puesto (o lo ha intentado) a la cabeza del otro grupo de indignados: los que viven en la Puerta del Sol y atacan a la policía en Barcelona; porque está de acuerdo con sus planteamientos, y opina que uno de los principales problemas de España son los partidos políticos; partidos como el que él mismo (presuntamente) preside.

Y como el señor Lara, don Cayo, está indignado, se ha ido a protestar por el deshaucio de una familia que no ha podido pagar su hipoteca, como ha hecho siempre con todos los deshaucios de impagados. Eso sí: a título personal, no como (presunta) cabeza del partido que (presuntamente) dirige, ya que todos sabemos que el señor Lara, don Cayo, está en contra de los partidos políticos, que no representan a nadie y son la causa de todos nuestros problemas.

Pero lo que de verdad ha indignado al señor Lara, don Cayo, es que las bases del partido que (presuntamente) preside se hayan dado cuenta de que treinta años de gobiernos del PSOE han llevado a la ruina a Extremadura y Andalucía, y hayan decidido no sostener, con sus votos, a moribundos gobiernos municipales y autonómicos.

Lo que de verdad indigna al señor Lara, don Cayo, es que gobierne el PP en cualquier sitio, con mayoría absoluta o sin ella, con apoyos o sin ellos; la función del partido político que (presuntamente) dirige es evitar a toda costa que el PP consiga gobernar ayuntamiento, comunidad o parlamento alguno. Como muy claramente afirmó, los extremeños votaron en contra del PP, ya que sumaba menos escaños que el PSOE e IU; por lo tanto, debían dar su apoyo al PSOE, que había obtenido menos escaños todavía. Esa es la idea de democracia y representatividad que tiene el señor Lara, don Cayo, muy acorde con las ideas de los indignados con los que tanto se identifica.

Lo que no indigna, sin embargo, al señor Lara, don Cayo, es que los militantes de su partido en las Vascongadas apoyen y formen parte de esa asamblea de municipios o Udalbiltza, patrocinada por ETA, que intentó conseguir representación política al margen de las instituciones democráticas (que, evidentemente, no representan a nadie, como dicen los indignados).

Lo que no indigna, además, al señor Lara, don Cayo, es que los militantes de su partido en las Vascongadas apoyen y formen parte de esa coalición miserable parida y pensada por ETA, llamada Bildu, que ha conseguido meter de nuevo a los terroristas en los ayuntamientos. No le indigna que sus compañeros de viaje amenacen, acogoten, agredan, insulten y humillen a los pocos concejales del PP que han tenido el valor de presentarse a las elecciones municipales en las Vascongadas. No le indigna que en los ayuntamientos que ellos han ayudado a constituir se enaltezca la memoria de asesinos condenados y confesos. No le indigna que en los ayuntamientos ahora gobernados por ETA se aparquen las necesidades de la gente para centrar todos sus esfuerzos en la construcción nacional de Euskalerría.

Porque, a difenrencia del PP, Bildu sí representa a los indignados (entre los que se encuentra el señor Lara, don Cayo). ETA forma parte de la solución al problema en el que nos han metido los partidos políticos. Batasuna es el proyecto político que regenerará la democracia.

Como muy claramente comunicó el señor Lara, don Cayo, Izquierda Unida no permitirá ni por activa ni por pasiva que gobierne el PP. Puestos a elegir, prefieren dar su apoyo a ETA.

Y así nos luce el pelo.

viernes, 11 de marzo de 2011

Qué es lo que (no) sabemos del 11M

Recién cumplidos siete años de la mayor masacre terrorista de Europa, el 11M se ha convertido en un tema tabú para medios de comunicación, políticos y personajes públicos en general. Tras la publicación de la sentencia por el tribunal presidido por Gómez Bermúdez, y la posterior revisión por parte del Tribunal Supremo, es habitual escuchar que "sabemos toda la verdad" sobre el atentado.

Pero, ¿es eso cierto? ¿Sabemos todo lo que pasó en el atentado? ¿O se ha cerrado en falso? Para comprobarlo, he recopilado una serie de preguntas que, hoy, siete años después, aún siguen esperando contestación.

1.- ¿Quién fue el autor intelectual del atentado? Desde el primer momento se barajaron varias hipótesis, dependiendo del estado en el que se encontraba la investigación. Finalmente, la versión oficial apuntó a Rabei Osman "El Egipcio" como autor intelectual. Pero, sorprendentemente, el juicio lo absolvió de todos los cargos. ¿Quién fue, entonces, el organizador? ¿Quién lo planeó, lo financió y seleccionó a quien lo ejecutaría? Esa persona sigue libre.

2.- ¿Quién fue el autor material del atentado? Es decir: ¿Quién puso las bombas? La versión oficial indica que fueron los siete "suicidas" de Leganés, Jamal Zougham y una novena persona desconocida. Lo cierto es que a Zougham le identificaron tres personas distintas en tres trenes distintos... al mismo tiempo; los "suicidas" de Leganés no fueron realmente juzgados (por razones obvias) y el noveno terrorista... bueno, como en el caso del autor intelectual, sigue libre. Así que, en realidad, sólo tenemos un terrorista para doce bombas distintas en cuatro trenes.

3.- ¿Dónde accedieron los terroristas a los trenes? La versión oficial indica que los nueve terroristas subieron a los trenes en la estación de Alcalá de Henares. Sin embargo, no hay ningún testigo presencial de esto. La única prueba es la existencia de dos coches sospechosos en las cercanías de la estación. Sorprendentemente, las cámaras de seguridad de la estación dejaron de grabar ese día; no el anterior, ni el siguiente, sino el 11 de marzo de 1004. Por lo tanto, a diferencia d elos atentados de Londres, no hay ningún documento gráfico que muestre a los terroristan accediendo a los trenes.

4.- ¿Cómo transportaron los explosivos hasta Alcalá de Henares? Según la versión oficial, los dos coches aparecidos en Alcalá de Henares fueron los utilizados para llevar a los nueve terroristas hasta los trenes. Ambos coches habían aparecido repletos de pruebas que apuntaban hacia los que luego serían considerados autores materiales. Sin embargo, nada más comenzar el juicio, Gómez Bermúdez eliminó del sumario uno de ellos (un Skoda Fabia) ya que se probó que ni el día de los atentados ni en los días posteriores el coche se encontraba donde después fue hallado. Era imposible, por lo tanto, que hubiese sido utilizado por los terroristas. Es segundo coche (una Renault Kangoo) fue también eliminada posteriormente del proceso por el Tribunal Supremo, ya que quedó demostrado que las pruebas que se hallaron en su interior no se encontraban en el coche cuando fue recogido por la policía. Por lo tanto, los medios de transporte utilizados siguen sin conocerse.

5.- ¿Qué explosivo fue utilizado? Nuevamente, la versión oficial habla de Goma 2 ECO. Más concretamente, la fiscal del caso (Olga Sánchez) hablaba de "Goma 2 ECO y ¡Vale ya! Sin embargo, la sentencia es menos categórica. Se dice específicamente que NO se sabe la composición del explosivo utilizado, pero que se trata de dinamita tipo Goma. Esto dej abiertas varias posibilidades, entre las que se encuentra la Goma 2 ECO, la Goma 2 EC, e incluso la dinamita Tytadine.

6.- ¿De dónde procedía el explosivo? Sgún la versión oficial, el explosivo fue robado de una mina asturiana (Mina Conchita) por Emilio Suárez Trashorras, que se la vendió a un marroquí (jamal Ahmidan), que posteriormente tomaría parte en los atentados y se "suicidaría" en Leganés. De la misma manera que antes, la sentencia es menos categórica, y asume que el explosivo provenía "en todo o en parte" de Mina Conchita. Si provenía en parte, han quedado sin juzgar, al menos, un suministrador y un intermediario, que se encuentran libres sin haber pagado por su crimen.

7.- ¿Quién y cómo murió en Leganés el 3 de abril de 2004? La sentencia, en este punto es categórica: murieron siete terroristas implicados en la colocación de varias de las bombas en los trenes (Jamal Ahmidan, Serhane ben Abdelmajid, Abdennabi Kounjaa, Asrih Rifaat, Mohamed Oulad, Rachid Oulad y Allekema Lamari), y, de forma bastante evidente, lo hicieron debido a la explosión de la dinamita que tenían en el piso. Sin embargo, lo cierto es que a ninguno de los cuerpos se le practicó la autopsia, por lo que tanto la identificación como la causa de la muerte se determinaron por indicios colaterales. Esto, sin embargo, no habría tenido la mayor importancia, de no haber sido porque uno de los "suicidas" apareció meses más tarde el Siria, para luego tomar parte en otro atentado (esta vez sí fue suicida) en Irak, mientras que otro de los "suicidas" se encuentra actualmente cumpliendo pena de prisión en Marruecos.

Mientras estas siete preguntas no sean contestadas sin ningún asomo de duda, no se podrá decir que se sabe todo lo que ocurrió en relación con el atentado. Es, por lo tento, deber de las autoridades seguir investigando para, al menos, disponer de una explicación coherente de los hechos, aunque, debio a su lejanía, ya resulte poco menos que imposible identificar y castigar a los culpables.

Como cuestión aparte, me queda en el tintero una última pregunta: Si la versión oficial es cierta y el 11M fue perpetrado por siete traficantes de poca monta y un esquizofrénico ¿por qué era necesario torpedear la investigación y sembarla de pruebas falsas? ¿Qué necesidad había de inventar pruebas que inculpasen a los autores, si las pruebas verdaderas ya lo harían por sí mismas? De manera un poco apresurada, se me ocurren las siguientes preguntas sin respuesta:

8.- ¿Quién ordenó destruir los trenes, cuando la ley exige que se mantuviesen intactos y custodiados hasta la terminación del juicio?
9.- ¿Quién colocó en la comisaría de Vallecas una "mochila bomba" cuyo explosivo pertenecía al mismo lote que una partida de Goma 2 ECO que la policía utilizaba para sus investigaciones?
10.- ¿Quién dio autorización a los Tedax para que hiciesen los análisis de los explosivos, cuando la ley indica que dichos análisis los debe realizar la policía científica?
11.- ¿Quién colocó en Alcalá de Henares un Skoda Fabia lleno de pruebas que inculpaban a los "suicidas" de Leganés?
12.- ¿Quién colocó en la Renault Kangoo de Alcalá de Henares efectos personales de Jamal Ahmidan y restos de explosivos que, según argumenta el Tribunal Supremo NO SE ENCONTRABAN EN EL COCHE cuando fue detectado por la policía local?
13.- ¿Quién envió sendos faxes a Telemadrid y a un periódico nacional, usando el nombre de los "suicidas" de Leganés, desde un fax que no se encontraba en el piso?
14.- ¿Quién llamó a Marruecos para despedirse de sus familiares ante la inminencia del "suicidio" con un móvil que seguía en uso meses después de la explosión?

Sigo pensando que, hasta que no se pueda dar una respuesta coherente a estas preguntas, no podremos decir que se sabe todo acerca del 11M.

domingo, 29 de agosto de 2010

Salario Mínimo

Pocas cosas hay que exciten más al electorado socialista que el salario mínimo interprofesional (SMI). Cada vez que un gobierno necesita aparecer como benefactor de los desvalidos, aumenta el SMI, y esto, que debería estar catalogado como crimen de estado y penado con la amputación de ambas manos, sin embargo, provoca el regocijo de la militancia, la ciudadanía y demás borregada socialista.

Básicamente, el SMI no es más que el sueldo mínimo que un empresario puede pagar a un empleado por un trabajo remunerado. El objetivo que se buscaba al implantarlo fue evitar que el empresario explotase al trabajador, pagándole un sueldo ínfimo. La idea era velar por los derechos de los trabajadores y mejorar su calidad de vida.


Pero si esto funciona realmente así, ¿por qué el sueldo mínimo definido por la ley es tan bajo? ¿Por qué fijarlo únicamente en 633,3€ mensuales, que es el valor fijado para este año 2010? ¿Por qué no se establece un salario mínimo de, digamos 4.000€ mensuales? Con ese dinero, todos viviríamos mucho mejor, ¿no?


El propio valor del SMI nos hace pensar que quizás el resultado de incrementarlo no produce los efectos que se le atribuyen; es decir, aumentar el SMI no hace que la gente cobre más... sino todo lo contrario. Es muy evidente si consideramos los sueldos como lo que son: el precio de la mano de obra.


Hace unos años, el gobierno socialista de España inició una cruzada contra los consumidores de alcohol y tabaco. Desde el Ministerio de Sanidad se decidió que el nivel de consumo de tabaco en España era inadmisible, y se propusieron reducirlo con dos medidas: la primera fue restringir los lugares donde se podía fumar; la segunda... aumentar a base de impuestos los precios del tabaco.


Entonces, si este gobierno es consciente de que aumentando los precios lo que se consigue es una reducción del consumo, ¿cómo puede asegurar con esa cara dura que subiendo los precios del trabajo no se va a reducir el consumo de éste (el empleo)? ¿Cómo puede argumentar que los empleadores van a resignarse a pagar cada vez más dinero por un empleo que, muchas veces, es menos especializado?


El verdadero problema es que estas medidas demagógicas, a quien realmente perjudican es a quien dicen ayudar: a los jóvenes sin experiencia que están buscando su primer empleo; a los inmigrantes sin formación y sin conocimiento del idioma; a la gente que lleva mucho tiempo en paro y necesita trabajar de lo que sea, aunque no tenga experiencia en ello (ya se encargará de ir poniéndose las pilas según pase el tiempo)...


Desde que el Partido Socialista recuperó el poder en 2004, el SMI ha subido nada menos que un 37% (con una grave crisis de por medio, además). Mientras, España arrastra una tasa de paro del 20%, con un paro juvenil que se acerca al 50% y un paro de larga duración que supera ya el 4%.


Pero, mientras queden bárbaros dispuestos a vociferar en todos los Rodiezmos de España, los sucesivos gobiernos no tendrán ningún problema en tapar cualquier desastre político con una subida de salario mínimo, una subida de las pensiones, una subida de prestaciones o una subida de subvenciones. Aunque no haya dinero en la caja: siempre podremos solucionarlo con una subida de impuestos.


Que eso sí es progresista...

lunes, 19 de abril de 2010

¿No lo necesitan?

No es ningún secreto que no suelo ver Televisión Española. Independientemente de la calidad (baja) de sus programas, la considero un elemento de alecionamiento polítco que, para ser sinceros, me repugna.

Animo a cualquiera a hacer la prueba de pasar por todas las cadenas de televisión y comprobar cómo, al pasar por La 2, es altamente probable escuchar palabras como "República", "Exiliado", "Represión", "Fosas comunes", "Memoria Histórica"... Toda la antigua segunda cadena parece estar dedicada a recordar la República, la Guerra Civil y la Dictadura.

Pero con ser esto abominable, no deja de ser típico en ellos, y la mayoría de la gente podemos estar más o menos prevenidos contra estas monografías. Más peligroso me parece cómo la ideología comunista se infiltra en todos los programas de Televisión Española, incluyendo aquellos que no se dedican específicamente a tratar temas políticos.

El último ejemplo de esto lo vi en el programa "Españoles por el mundo" (enésima copia de programas de las cadenas autonómicas) en el que un cooperante de una ONG en un país africano que no recuerdo explicaba en qué consistía su cooperación.

Desarrollaba su trabajo enseñando a los agricultores locales las técnicas de cultivo que les ayudarían a obtener mejores cosechas. Sin embargo, dejó muy claro que su ayuda se centraba en técnicas tradicionales, con instrumentos tradicionales y variedades locales de cultivos. Como explicó muy vehementemente, no necesitaban más. No es necesario que utilicen medios de cultivo mecanizados, ni variedades de plantas más rentables, ni regadíos complejos: con los métodos tradicionales son capaces de cultivar lo que necesitan para subsistir; según sus propias palabras, los agricultores africanos no necesitan ni importar ni exportar para no morirse de hambre. Repugnante.

Lo que este progre parece ignorar es que una agricultura de subsistencia, al no generar excedentes con los que comerciar, condena a la pobreza a quien la utiliza. Pero es que, además, ni siquiera es cierto que evite que la gente se muera de hambre: este tipo de agricultura es tremendamente sensible a una mala cosecha, de forma que, si se extiende la forma de entender el desarrollo que tiene este "neocom" hay grandísimas probabilidades de que el fantasma de la hambruna y la muerte se extienda de nuevo por África.

Pero donde la ignorancia y la incoherencia se dan la mano es en el efecto que la agricultura de subsistencia tiene en el "medio ambiente". Para poder alimentar con este tipo de agricultura a una población creciente, los campos de cultivo deben expandirse continuamente a costa de los espacios naturales. En África, esto tiene como consecuencia la destrucción de la selva tropical y subtropical y el aumento de la presión sobre la fauna salvaje.

En fin, que esa es la idea que tiene la progresía occidental de cómo debe vivir hoy en día la población africana: trabajando como burros para poder tener lo mínimo necesario para comer, con el fantasma del hambre siempre merodeando, y aumentando sin cesar la presión sobre la naturaleza para poder alimentar a una población que crece cada vez más.

¿No necesitan nuevas técnicas de cultivo? Lo que desde luego que no necesitan son cooperantes como estos.

martes, 9 de marzo de 2010

Garzón

Estaba el otro día escuchando en la radio una tertulia en la que participaba la diputada socialista Elena Valenciano. Compartía mesa con otros tertulianos bastante más afines a las ideas del Partido Popular, pero eso no impidió que muchos de sus argumentos quedasen, sorprendentemente, sin una respuesta contundente.

Voy a pasar por alto la justificación que hizo Elena Valenciano de los ataques de Chávez al juez Eloy Velasco, y de la tibia respuesta (si es que realmente hubo respuesta) por parte del gobierno español. Uno ya comienza a acostumbrarse a que este gobierno se humille ante cualquier dictadura que en el mundo exista. Me impactó mucho más la encendida defensa que hizo del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, investigado en la actualidad en relación con tres delitos de prevaricación, que pueden llevarle a perder su puesto dentro de la carrera judicial.

Se escudaba Elena Valenciano en que no podían acosar a un juez los mismos que lo defendieron a ultranza cuando investigaba el terrorismo de estado del PSOE en la época de Felipe González. Según ella, no era coherente que en su día fuese un ángel para ahora convertirse en un demonio. Tras esto, carpetazo al argumento, y dejen trabajar a la justicia, y no machaquen a un juez que tanto ha hecho en la lucha contra el terrorismo. Se acabó. No importa que sea un presunto delincuente: es "de los nuestros" y se le defiende. Punto. Y el resto de los tertulianos cambiaron de tercio.

La señora Valenciano no puede escudarse en que estos hechos sucedieron hace más de 20 años para intentar reescribir la historia al estilo de 1984. Ahora puede intentar convencer a quien quiera de que Garzón se convirtió en una especie de héroe por investigar al PSOE, pero lo cierto es que siempre se encontró bajo sospecha de actuar por resentimiento contra Felipe González, por no haberle puesto al frente de un ministerio. Y si desde el PSOE se le acusaba de manifiesta enemistad con el partido que le acogió, desde el partido Popular se le recriminaba que hubiese paralizado la investigación de los GAL, esperando un premio por parte del Gobierno.

Cuando, tras abandonar la política, se reintegró a la carrera judicial y retomó la investigación de los GAL, pronto se hizo evidente que su instrucción no iba a llegar más arriba del que fue Ministro del Interior, dejando pendiente una incógnita con la que todavía se conoce hoy en día al presidente del gobierno Felipe González. Finalmente, ante una instrucción que se eternizaba y que no llegaba a ningún lado, y que palidecía al lado de los reportajes de investigación del diario El Mundo, Baltasar Garzón fue apartado de la instrucción, la cual tuvo que ser completamente rehecha debido al cúmulo de irregularidades y fallos que contenía.

Juez estrella, divo judicial, juez mediático... son calificativos que muestran el aprecio que se sentía por él desde la derecha y desde la izquierda. Resentido y vengativo para unos, demasiado tibio para otros, fue siempre el ejemplo de lo que no debe ser un juez de la Audiencia Nacional. Pero, a diferencia de lo que trata ahora de inventar la señora Valenciano, nunca fue el juez de cabecera del partido Popular. Ha estado siempre ligado al Partido Socialista. Cuando echó a los leones a Barrionuevo para salvar a González, cuando encausó por genocidio a Pinochet y a Franco, cuando se puso a la cabeza de la manifestación llamando asesino a Aznar, cuando salió de cacería con el Ministro de Justicia, cuando encausó sin pruebas a dirigentes del partido Popular... siempre ha estado al lado del Partido Socialista.

Ahora intenta recusar por manifiesta enemistad contra él a tres vocales del CGPJ que tienen que decidir sobre su inhabilitacion. Teniendo en cuenta que él fue diputado del PSOE, ¿qué autoridad moral tiene para dirigir una investigación contra el partido rival? Dice la señora Valenciano que no se puede linchar a un juez y que hay que dejar trabajar a la justicia... ¡Qué pena que no pensase igual cuando el partido socialista, con Garzón al frente, acabó con la carrera del juez Gómez de Liaño! Claro que éste no fue número 2 del PSOE en las listas de Madrid.

miércoles, 17 de febrero de 2010

La Collares

Cuentan las malas lenguas que, durante el gobierno del General Franco, los joyeros de Madrid cerraban sus comercios cuando observaban acercarse a Doña Carmen Polo, esposa del Jefe del Estado, debido a su costumbre de entrar en las joyerías, elegir una bonita joya y luego "olvidarse" de pagar el importe, costumbre que le valió el apodo de "La Collares".

Esta historia tiene todos los visos de ser completamente apócrifa, sobre todo si atendemos a la apariencia de la señora, nada propensa a hacer ostentación de caras y extravagantes alhajas, pero ha servido muy bien al propósito de presentar a la dictadura de Franco como un régimen en extremo corrupto y delincuente.

Sin embargo, hoy en día, tenemos nuestra propia Collares que sangra diariamente los beneficios de pequeñas, medianas y grandes empresas, así como de comercios de todo tipo. Me refiero, evidentemente, a la costumbre que tienen las administraciones públicas de contratar bienes o servicios con empresas privadas y "olvidar" luego pagar el importe. A diferencia de La Collares de la posguerra, la actual sí hace ostentación de sus alhajas, en forma de grandes y costosas obras, equipamiento de última tecnología o grandes campañas de márketing y publicidad.

Pero la principal diferencia con la Collares de carne y hueso es, básicamente, de cantidades. La deuda actual de las administraciones públicas con las empresas es de 12.300 millones de euros, según el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda. Se manejan otras cifras: el 31 de marzo del año pasado, el presidente de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) cifraba esta deuda en más de 30.000 millones de euros, pero me quedaré con la cifra de los técnicos de Hacienda por ser menos alarmista y menos susceptible de partidismo político.

Doce mil trescientos millones de euros. Esta cantidad tan redonda, así, en euros, esconde, en realidad, la obscena cantidad de más de dos billones de pesetas. Dos billones de pesetas es lo que las administraciones públicas han dejado de pagar a las empresas por bienes o servicios que han sido adquiridos en ellas. Dos billones de pesetas que no han podido ser utilizados en pagar los sueldos de los empleados o las compras a los proveedores. Dos billones de pesetas que han hecho que, a lo largo del año pasado, casi cinco mil empresas fuesen a la quiebra.

Si doña Carmen Polo hubiese podido gastar el equivalente a este dinero en sus andanzas joyeriles, debería haber sustraído género por valor de casi 150 millones de pesetas durante todos los días entre el primero de abril de 1939 y el 20 de Noviembre de 1975.

Muchos collares, sin lugar a dudas.